Licenciatura en Gestión Cultural

Cabecero

El campo de la gestión cultural se ha vuelto con el correr de los años en un aspecto central de las sociedades modernas. De la antigua relación entre las artes ilustradas y los públicos selectos; y entre el mundo del espectáculo y los públicos masivos, llegamos a un estadio donde la gestión cultural se encuentra en el centro de las articulaciones con todos los actores de la vida social en el contexto urbano.

Esta transformación de la gestión del arte y la cultura en este siglo, el paso de una concepción elitista a las nociones de cultura como recurso para el desarrollo, trae aparejado un crecimiento del campo laboral que requiere de más profesionales con capacidades crecientes, preparados para afrontar la diversidad de desafíos que nos propone la vida social. El medio cultural se transforma en un recurso actualizable y productivo, abierto a un conjunto de diversas prácticas, usos y funciones más en línea con las exigencias contemporáneas, incluso en términos de hábitos de consumo cultural lo que conlleva una profundización de las capacidades de los gestores culturales para poder atender de forma precisa estas transformaciones.

Es así que esta carrera aporta un acercamiento a modelos de trabajo profesionales y sostenibles, con el objeto de rescatar, contextualizar y dotar de entidad a un conjunto de ideas, experiencias, políticas, proyectos y organizaciones que, de acuerdo a lo propuesto, promoverá y potenciará formatos innovadores, multiplicadores, transformadores, sostenibles y de apuesta al desarrollo social, económico y humano desde el recurso de la cultura. El análisis territorial, las características del entorno institucional y los rasgos centrales del mapa cultural como punto de partida para el desarrollo de programas, servicios y actividades culturales.

Introducir un conjunto de pautas estratégicas y nociones contemporáneas en torno a las políticas culturales, el desarrollo del sector cultural, la potencialidad de los programas educativos, las industrias y emprendimientos culturales, la formación de públicos, y el desarrollo de circuitos de explotación.