Investigación

Cabecero

“La investigación es un oficio y se aprende haciendo”

14 Mayo, 2015

Pensar en un investigador, para todo aquel que no forme parte de ese particular universo de la búsqueda de lo nuevo y replanteo de lo establecido, es posible que conlleve de manera casi natural la representación de la imagen de una persona rígida, encerrada en un mundo de palabras rebuscadas, de lectura silenciosa, lejos de los problemas con los que el resto de los mortales lidiamos cada mañana.

Sin embargo, es suficiente charlar un par de minutos con Cecilia Cross, Investigadora Adjunta de la Carrera de Investigador Científico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede en el Centro de Innovación de los Trabajadores (CITRA, UMET-CONICET), para que ese preconcepto se haga trizas.

Apasionada, trabajadora, atenta a las necesidades del prójimo, esta mujer que hizo su enorme camino profesional a fuerza de pestañas quemadas y sobre todo, zapatillas gastadas, es desde mayo la secretaria de Investigación de la UMET.

“Nací en 1975. Soy de las que padecí la dictadura de niña, como viven las cosas los chicos, ingenuamente, tocando de oído. Y aunque no vengo de una familia politizada, en 1983 con el retorno de la democracia, de golpe sentí como un profundo alivio. No sé por qué, pero desde que era muy chica, la política fue para mí siempre una cuestión interesante, como una herramienta de acción y entendía, sobre todo cuando fui creciendo, que lo que me pasaba es que sentía que entre lo que esperamos y lo que es, tenía que haber algo. Tenía que haber otra forma. Más tarde me di cuenta que para mí eso es la investigación”, cuenta.

Y así fue que fiel a su vocación, Cecilia se graduó como Licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires y comenzó su carrera en el ámbito de la investigación cuando se le presentó la primera oportunidad en 2003.

“El país estaba revolucionado y alguien tenía que ver qué pasaba con los piqueteros que eran protagonistas de la calle. Mi primer proyecto de investigación tenía que ver con discutir lo que en ese momento se llamaba la crisis del sindicalismo, la desmovilización. Pensar estos movimientos piqueteros como la posibilidad de reconstruir el rol político de los sindicatos. La CTA planteaba que trabajador no es el que tiene empleo, trabajador es el que necesita trabajar para vivir y entonces ellos también son un problema del sindicato´ y bajo ese precepto me puse a trabajar”, recuerda Cross que desde entonces participó, entre otras actividades como la docencia, como Investigador Asistente del CONICET en en el programa Estudios de las organizaciones y el trabajo del CEIL.

Desde el año pasado forma parte del CITRA que, asegura, fue como volver a su primer amor que es el sindicalismo. Además resalta que todo en la propuesta del Centro tiene que ver con trabajar con la metodología en la que ella cree: “Uno no hace ciencia desde un escritorio, cada uno tiene sus herramientas y lo mejor es que todos pongamos nuestras herramientas juntas por un fin común. Trabajar con las organizaciones sindicales, trabajar muy cerca de lo que aparece como necesidad, como demanda, es fundamental, pero también muy conciente de lo innovador para poder volver a pensar lo establecido”.

Además de su labor en el CITRA, a partir de abril, Cecilia comenzó un nuevo desafío: estar al frente de la Secretaría de Investigación de la UMET. “Siento hoy que el CITRA fue la puerta de entrada para este gran proyecto, que es un sueño para mí, la posibilidad de mostrar que esto en lo que creemos es posible, que se puede hacer educación de mucha calidad estando cerca de las necesidades de la gente, acompañar el proceso de aprendizaje; que sí sea un problema del docente que el estudiante no deserte, sí es una cuestión fundamental poder transmitir el conocimiento, queremos un docente preocupado por mantener y mejorar la calidad educativa, pero siempre entendiendo que el que está del otro lado es una persona, un ser humano, que necesita tiempo para aprender. Desde el profundo respeto, tener la posibilidad de darle un encauce institucional a lo que se llaman los saberes locales., me parece que es fantástico”.

Esta mujer de Temperley que se ríe a carcajadas, que con una humildad admirable agradece a la “buena suerte” haber tenido compañeros tan apasionados, tantas perfectas oportunidades, tiene una convicción, que asegura compartir con las autoridades de la UMET.

“La investigación es un oficio y los oficios, más allá de las herramientas que el estudio te puede otorgar, se aprenden haciendo. Entonces nuestra propuesta desde la Secretaría es trabajar en convocatorias de distintos tipos que permitan que los profesores y los estudiantes, lo ejerzan desde el grado. No esperar que los chicos se reciban para empezar a trabajar en el facilitarles herramientas que le permitan la posibilidad de la investigación como una opción concreta de desarrollarse profesionalmente. No nos interesa la docencia acá y la investigación allá lejos. Queremos articularnos. Y definitivamente queremos consolidar a la UMET como una universidad de investigación”.

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