Departamento de Responsabilidad Social

Cabecero

Consumo responsable: Un desafío para todos

13 septiembre, 2017

Por María Laura Leguizamón

Hoy el término de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), está bastante extendido en la sociedad y en constante crecimiento desde hace varios años. Sin embargo, el concepto todavía presenta mucha amplitud en cuanto a su contenido y por ende confusión entre las personas.

En una reciente investigación del mes de abril de 2016 realizada por el Departamento de Responsabilidad Social de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), más del 90% de los encuestados dijo hacer escuchado hablar de Responsabilidad Social. Entre los temas relacionados a la RSE, la gran mayoría (61%) asoció este concepto al cuidado del medio ambiente y una buena proporción (46%) a la ayuda a la comunidad. Estas respuestas marcan el foco que las personas ponen sobre el cuidado del ambiente y que ya es tema de agenda a nivel global por parte de la mayoría de los gobiernos del mundo. El desafío mayor en este tema es que las empresas reconviertan sus modelos de producción para tener un menor impacto negativo sobre el ambiente, que los gobiernos ayuden a esta reconversión y al mismo tiempo cumplan ellos mismos con los compromisos internacionales para el cuidado del ambiente.

El relevamiento de la UMET señala que, en cuanto a la familiaridad con que se trata el tema en un entorno informal, un 25% de los encuestados manifestó haber conversado muchas veces con familiares o amigos acerca del comportamiento ético de las empresas, mientras que un 36% aseguró haberlo hecho algunas veces. Sin embargo este discurso aún no se plasma en hechos concretos ya que tan solo el 22% aseguró haber dejado de comprar a una empresa no responsable y sólo el 39% se ve influenciado totalmente o en mayor grado por las prácticas de RS de las compañías. Estos resultados revelan una falta de madurez de los consumidores argentinos, ya que muchos manifiestan que el tema está bastante presente en su vida cotidiana pero su discurso no se condice con sus acciones como consumidor, ya que son pocos son los que han modificado ciertas conductas propias hacia el logro de una mayor sustentabilidad.

Consumo responsable

Al hablar de productos sustentables, o sea aquellos que además del beneficio económico, disminuyen el impacto ambiental negativo y/o aumentan el impacto social positivo, en el relevamiento el 88% de los encuestados dijo saber qué es un producto sustentable y el 63% mencionó haber comprado un producto sustentable durante el último año. En cuanto a los rubros de los productos sustentables adquiridos, el 72% de los compradores lo hizo con alimentos seguido por el rubro de limpieza y hogar con un 47%.

En cuanto a los factores por los cuales no se compra productos sustentables, el 51% de los encuestados mencionó la falta de información suficiente para saber qué producto es sustentable, seguido por la poca disponibilidad y oferta de productos sustentables (34%), la poca credibilidad acerca de si un producto es sustentable (25%) y su alto precio (17%). En estos indicadores radica el gran desafío de las empresas para comunicar credibilidad y lograr mayor disponibilidad de sus productos sustentables al tiempo de que no se encarezca demasiado su precio.

En cuanto a la forma de informarse acerca de cuán sustentable es un producto la mayoría indicó que preferiría una etiqueta o sello en el producto (76%), mientras que las siguientes formas le siguieron en preferencia: información en el lugar de compra (41%) y certificaciones de confianza (38%). Estos resultados indican que el público aún está poco informado acerca de cómo identificar a un producto sustentable y perciben que una etiqueta o sello en el envase puede ser la mejor opción para lograrlo. Esta etiqueta o sello debería estar respaldada por alguna institución de confianza para que el mismo tenga credibilidad. Empresas, consumidores y Estado son actores importantes para lograr productos cuya sustentabilidad sea creíble, verificada y avalada.

Al puntualizar acerca de la disposición a pagar más por un producto sustentable, el 45% de los encuestados dijo estar dispuesto a pagar más por este tipo de producto. De estos encuestados, más del 90% dijeron que estarían dispuestos a pagar hasta un 20% más que un producto no sustentable. Estos resultados marcan que los productos sustentables no pueden ser excesivamente más onerosos que los que no lo son, ya que al menos en Argentina el público no está dispuesto a pagar (mucho) más por ellos. Esto es bastante lógico si tomamos la difícil situación económica por la que atravesamos hoy donde las personas cuidan cada peso gastado. Otra mirada sobre este punto, indica que sin duda esto constituye una traba para el desarrollo de productos sustentables a nivel masivo, ya que por lo general son más costosos que aquellos no sustentables. Las empresas entonces adoptan estrategias hacia nicho específicos que tienen el poder adquisitivo para comprarlos y estén interesados en la sustentabilidad.

De esta investigación podemos concluir que existe un mayor nivel de conciencia de la población acerca de la RSE de las empresas aunque esta no se verifica aun totalmente plasmada en los comportamientos de los consumidores. Los productos sustentables son una tendencia que avanza inexorablemente pero en nuestro país hay falta de información y credibilidad hacia los mismos y las trabas para su desarrollo aún son altas. Aquí reside el gran desafío: para las empresas, a que logren producir productos sustentables a precios razonables y comunicarlo adecuadamente; para los consumidores, a que se interesen más y sean más inquisitivos acerca de la procedencia y producción de los bienes y servicios que adquieren; para el Estado, a que promueva el desarrollo de este tipo de producción y controle adecuadamente. Solo actuando en conjunto podremos avizorar un futuro más sustentable.

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