Departamento de Responsabilidad Social

Cabecero

Tendencias de RSE

11 julio, 2016

Por María Laura Leguizamón

rse

En el contexto de la crisis global de los últimos años también se han registrado cambios significativos en la consideración social de ciertos valores que, históricamente, solían quedar relegados ante las urgencias de la economía. Entre ellos quisiera destacar la creciente importancia de la solidaridad, el compromiso con la preservación del medio ambiente y la gestión sustentable de los recursos no renovables. Esto implica que estamos tomando conciencia, de forma progresiva, de la importancia de las acciones que buscan dejar a las próximas generaciones un mundo en condiciones similares a las actuales.

Para enfrentar estos desafíos de forma colectiva se requiere una cuota elevada de proactividad social y el ejercicio de una nueva actitud ciudadana capaz de sentar las bases de una sociedad más justa, democrática y transparente. Estoy convencida de que es el momento de apostar por un cambio cultural que nos permita rescatar los valores de la solidaridad y la responsabilidad, promover la conducta ética de las corporaciones y la participación activa de los individuos, y generar espacios para formular respuestas alternativas acordes a la complejidad de estos retos.
Creo profundamente que es nuestra responsabilidad compartida la construcción de confianza mutua y la transformación de la manera en que trabajamos todos los días para asegurarles una sociedad más humana y un planeta sostenible a las futuras generaciones. Una parte trascendental de este cambio es el conocimiento y la difusión de las buenas prácticas de Responsabilidad Social Empresaria que existen en el mundo.

Tendencias globales

Reportes integrados y legislados

Unas pocas empresas en el mundo han comenzado a transitar con paso firme el camino de la integración de los reportes financieros y contables con reportes los de sostenibilidad. Entre otros organismos que promueven este proceso de confluencia se destaca la Global ReportingIniciative que, como hemos visto, en su última versión de la guía de RSE, avanzó en la redefinición de sus indicadores desde una visión integradora con las variables económico-financieras.

Etiquetas con información sobre la sustentabilidad de los productos

El etiquetado con información sobre los impactos que la producción de los productos tiene sobre el ambiente y la sociedad es una demanda cuyo clamor se hace escuchar cada vez más fuerte por parte de los consumidores. La mayoría de los encuestados piensa que el etiquetado de producto es la mejor forma de comunicar el impacto de un producto. Una de las formas de reconocimiento de aquellas organizaciones o productos que superan los estándares y que procuran gestionar sus impactos es a través de los etiquetados, certificaciones y calificaciones ambientales y sociales. Estos sellos permitirán a los usuarios distinguir a los que siguen los más altos estándares en su gestión.

Consumo responsable y aprovisionamiento público

En la actualidad, como parte de las tendencias globales que está imponiendo la RSE, el consumo responsable y el aprovisionamiento público constituyen dos vías importantes de recompensa del mercado para las empresas comprometidas en todo el mundo. Los actores involucrados generalmente valoran el consumo responsable como una práctica positiva y entienden que, por ser un mecanismo basado en las leyes del mercado, funciona bien por sí mismo. Sin embargo, existe una tensión entre los consumidores y usuarios, por un lado, y las empresas, por el otro, sobre el costo y la importancia de la Responsabilidad Social que difícilmente pueda resolverse sin la existencia de regulaciones.

Definición argentina de RSE

Por último, Argentina necesita un Plataforma de RSE que debe estar adecuada al contexto nacional, no solo por la idiosincrasia del empresariado local, sino también del consumidor, la academia, las instituciones y todos los actores relevantes que tienen características propias por el solo hecho de estar actuando en un determinado territorio: “Nuestro traje a medida”.

En definitiva, el objetivo común que tenemos como nación, como continente y como mundo es lograr, de una vez y para siempre, un equilibrio entre el desarrollo económico, el progreso social y la protección ambiental. El compromiso común debe ser que la ética y la transparencia se extiendan a todas las organizaciones, que la naturaleza sea respetada y la conciencia acerca de la herencia que legaremos a las futuras generaciones cree nuevos hábitos de consumo responsable.

Un mundo en el que creemos productos y servicios que mejoren nuestras vidas, es decir, donde prevalezca la justicia social y la paz, donde los trabajadores y patrones sean iguales en dignidad y derecho, donde no se permita que ningún niño sea forzado a trabajar, donde no haya discriminación de color, religión, etnia o edad, donde seamos conscientes de que nuestras acciones impactan no solo en nosotros mismos, sino también en nuestra comunidad, nuestro sociedad, nuestro planeta y en el futuro de la humanidad.

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