Departamento de Responsabilidad Social

Cabecero

El gran desafío ambiental del siglo XXI

16 junio, 2016

María Laura Leguizamón

CONTAMINACION

La XXI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático o COP21 en su forma abreviada del inglés, se celebra en París (Francia), desde el 30 de noviembre hasta el 11 de diciembre de 2015. Este título fue creado en la cumbre celebrada en 1992 en Río de Janeiro, donde por primera vez se reunieron los países preocupados por el cambio climático.

Más de 150 jefes de Estado participan de la COP21, la megaconferencia sobre el clima en la que se busca alcanzar un acuerdo mundial para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, lo que produce el calentamiento global, hecho que se convirtió en una preocupación para todos los mandatarios del mundo.

Según los científicos, un mundo donde la media de la temperatura de la Tierra supere 2 ºC la de los tiempos previos a la industrialización (1850-1899) traería consecuencias catastróficas. Ahora nos encontramos a medio camino de esa suba en la temperatura.

Así que el propósito de esta COP21 es trabajar una manera de limitar las emisiones de esos gases, mientras se permite que los países puedan seguir creciendo y se le ofrezca ayuda a los menos desarrollados y más afectados por la subida de las temperaturas.

En Argentina, desde la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación se viene trabajando intensamente para desarrollar mecanismos de mitigación de estos efectos. En particular desde mi posición de Senadora de la Nación, he presentado un proyecto de ley de registro de Huella de Carbono. Este proyecto de ley tiene por objeto la creación del registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono, de manera de contribuir a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y a incrementar las absorciones por los sumideros de carbono en el territorio nacional.

El cambio climático es el gran reto ambiental del siglo XXI, pero la lucha contra el cambio climático es un reto fundamentalmente económico y gestionado correctamente, una oportunidad para modernizar nuestras formas de producir y de consumir, garantizando un futuro sostenible para las siguientes generaciones, a la vez que hacemos nuestras economías más competitivas.

En los próximos años será necesaria una profunda transformación tecnológica que fomente el ahorro y la eficiencia energética, búsqueda de tecnologías limpias que nos lleve a un escenario sin emisiones de gases de efecto invernadero hacia mediados de siglo. La senda de cumplimiento compatible con un incremento máximo de 2º C indica que los países desarrollados deberán reducir sus emisiones en 2020 alrededor de un 30% con respecto a las emisiones de 1990 y entre el 80% y el 95% en 2050. Esto significa una transformación radical de nuestros modelos energéticos y productivos, por este motivo, se han puesto en marcha una serie de políticas y medidas de incentivos para catalizar el cambio. Pero serán los ciudadanos y las empresas las que hagan posible esta transformación, lo cual conllevará importante beneficios a las mismas, ya que la mayor parte de las medidas suponen una inversión inicial que aportará ahorros muy superiores en el medio plazo y posibilitará una modernización de nuestras estructuras.
Si bien los países en desarrollo no tienen las obligaciones descriptas precedentemente, tal el caso de Argentina, es importante saber que existe una posibilidad enorme respecto de la diferenciación de productos de exportación a los países desarrollados y en segundo lugar crear proyectos vinculados a mecanismos de desarrollo limpio. Es importante destacar de varios países, entre los que podemos mencionar España, Francia, Alemania y Reino Unido, ya han planteado legislación acerca de la medición, compensación y mitigación de la huella de carbono.
El cálculo de la huella de carbono constituye una herramienta importante en la lucha contra el Cambio Climático, siendo especialmente interesante, por su amplio espectro de aplicación.

Reducir las emisiones de CO2 equivalente resulta esencial para el desarrollo de una sociedad baja en carbono. Las empresas deberán ser conscientes de sus emisiones y del impacto que estas provocan. Esto supone ser conscientes de su Huella de Carbono y en función de ella elaborar proyectos de reducción.

Así, dentro del mencionado contexto de reducción de emisiones, la presente ley contribuirá a incentivar acciones para la mejora de las absorciones por los sumideros de carbono, de manera que las reducciones y absorciones que se lleven a cabo en éstos ámbitos tengan reflejo en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero del país, facilitando el cumplimiento de potenciales compromisos internacionales a asumir por Argentina en materia de cambio climático.

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