Departamento de Desarrollo Institucional

Cabecero

Martín Grandes: “Desarrollo Institucional tiene un amplio abanico de posibilidades en la UMET”

25 agosto, 2015

“Este naciente Departamento de Desarrollo Institucional tiene como objetivo apoyar a todas las unidades académicas de la UMET y al CITRA en la búsqueda de financiamiento para proyectos estratégicos académicos, científico-tecnológicos y culturales o que tengan que ver con cuestiones pedagógicas, y realización de eventos”, explica Martín Grandes.

Martín Grandes es investigador del CONICET, se incorporó al CITRA desde el 15 de julio y también a la universidad en calidad de Director de Desarrollo Institucional con el fin de generar fondos para distintos proyectos estratégicos de nuestra casa de estudios y sus investigadores.

¿Qué es este nuevo Departamento de Desarrollo Institucional?

Este naciente Departamento de Desarrollo Institucional tiene como objetivo apoyar a todas las unidades académicas de la UMET y al CITRA en la búsqueda de financiamiento para proyectos estratégicos académicos, científico-tecnológicos y culturales o que tengan que ver con cuestiones pedagógicas, y realización de eventos.

Un ejemplo inmediato es el Congreso de la Asociación de Pensamiento Económico Latinoamericano que tendrá lugar el 24 y 25 de Septiembre en nuestra universidad. En este caso, esta nueva unidad ayuda a conseguir financiamiento para distintos fines de ese Congreso, como traer profesores de Brasil, Ecuador o Francia.

Pero Desarrollo Institucional se propone ir más allá de apoyar a un evento particular, o a una sola unidad académica.

De acá en adelante habrá necesidades clave que pasarán por este departamento, por ejemplo, el fondeo de becas para estudiantes de nuestras cuatro facultades, a proyectos culturales del Centro Caras y Caretas, y desde luego los proyecto de investigación y desarrollo del CITRA, y la creación de una entidad microfinanciera para los trabajadores. Así que va a ser un abanico amplio, siempre teniendo presente que los beneficiarios finales son los trabajadores y la comunidad científica. Esto por supuesto, será una cuestión dinámica y evolutiva dependiendo de las necesidades y prioridades definidas por los organismos rectores de la universidad y propuestos por las distintas unidades académicas y no académicas.

¿Cómo surge la idea de este departamento?

La idea surge a raíz de mi incorporación como investigador del CONICET y mis diálogos con el rector, el director del CITRA y el Secretario Administrativo sobre qué podíamos desarrollar para la Universidad con potencial de transferencia a los trabajadores, al sector privado y a la comunidad científica. Así surgió esta posibilidad, dada mi experiencia y las necesidades de la UMET, de constituir una nueva unidad para trabajar mancomunadamente con todas las áreas académicas y no académicas en desarrollar recursos, proyectos y buscar entonces medios para que ello se haga realidad.

¿Hace cuánto te dedicas a esto?

Trabajo en esto, además de la investigación y la enseñanza, hace por lo menos 17 años. Lo hice como directivo de fundaciones, universidades locales y del exterior.

¿Cuáles son las vías de financiamiento? ¿Cómo es ese mundo de buscar financiamiento para actividades educativas y de la universidad?

Esa es la pregunta. Tradicionalmente, las universidades privadas se financian con las cuotas que les cobran a los alumnos por el programa que cursen. Algunas tienen subsidios estatales, y otras pocas, muy pocas, tienen unidades ejecutoras de CONICET y centros de Investigación del CONICET como es el CITRA. En el caso de Argentina, hay dos nada más con esta situación. Una es la Universidad Católica de Córdoba y otra es aquí en la UMET.

Entonces, el financiamiento que tiene una Universidad para hacer investigación y desarrollo puede provenir de una parte de los recursos que recaude de su actividad principal, que es la de ofrecer programas educativos, pero también de las distintas “ventanillas” que se pueden abrir para financiar proyectos de investigación y desarrollo y ahí viene quiénes son los que financian.

Aquí hay un mix donde está lo público y lo privado. Hablemos por ahora de cómo financiamos la investigación. Un típico proyecto, cuando vos lo evaluás, tiene un componente de equipamiento, de insumos, de viajes, para facilitar la movilidad de los investigadores, y en algunos casos tienen la inclusión de becas doctorales.

La base son los investigadores, que se financian por medio de salarios de la propia universidad donde están basados, y/o del CONICET, que es la entidad pública que les paga el salario. La universidad, en este caso la UMET, contribuye con diversos suplementos de distinta índole a esos investigadores, desde el uso de la infraestructura y los servicios administrativos hasta suplementos o incentivos por cargos de gestión. En segundo lugar, los proyectos propiamente dichos, que llevan a cabo los investigadores en las universidades o entidades de ciencia y tecnología, tienen financiamiento que puede ser público o privado o un mix de ambos.

El financiamiento público proviene, en Argentina, fundamentalmente de la Agencia de Promoción Científico-Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva pero también de otros Ministerios o de otras Agencias Públicas, si es que hay un interés en una determinada investigación. Estas entidades financian por lo general proyectos de investigación aplicados y orientados a sectores. Es poco probable que financien un proyecto para hacer teoría económica, por ejemplo.

Ahí viene otra de las fuentes de financiamiento, que entran dentro de la rama de lo privado, y que son las fundaciones. La filantropía a veces sí promueve proyectos para desarrollar nuevos enfoques, nuevas teorías, o desarrollos tecnológicos como hacer programas de software. Las fundaciones -que se financian con donaciones u otros recursos también-, otorgan lo que se conoce en inglés como “grant” o aportes no reembolsables, para financiar proyectos de investigación generalmente orientados a un sector y aplicados a problemáticas concretas.

Pocas fundaciones en el mundo, sobre todo en Estados Unidos y en Europa, financian investigación en teoría. Los investigadores en el área de las llamadas “ciencias duras” como la matemática, la física, la robótica, la química, tienen generalmente menos acceso a estas fundaciones porque hay mucho menos dinero disponible, salvo que sean proyectos aplicados, por ejemplo en la química, querer investigar un nuevo compuesto para después crear un nuevo medicamento. Las asociaciones público-privadas en este sentido son críticas para fondear dichos proyectos.

El tercer nivel de financiamiento que entra también dentro del sector privado, son las empresas, los bancos y otro tipo de instituciones. Generalmente realizan contribuciones como mecenas, con donaciones a las universidades para fondos generales, becas o para proyectos específicos solicitándole a la universidad una investigación sobre un tema en particular.

Esas empresas, bancos, e instituciones privadas en general, suelen también aportar fondos a eventos, pero siendo el evento la exhibición de lo que se investigó. Muchas veces apoyan este estadio de la investigación sin estar comprometidos desde antes. Por ejemplo, bancos públicos suelen apoyar eventos sobre inclusión financiera, o el impacto de los servicios financieros en el bienestar de la gente (salud, educación, vivienda) etc.

El cuarto y último nivel son para mí los organismos internacionales y los fondos de cooperación bilaterales y o de las embajadas. ¿Quiénes son? Son por ejemplo, la Corporación Andina de Fomento (CAF) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, la OIT, etc.

¿Organismos como Naciones Unidas también entran en esta clasificación?

Sí, también. No tienen por qué ser bancos solamente, puede ser la OCDE, puede ser Naciones Unidas, puede ser un banco de desarrollo regional, puede ser un organismo multilateral. Ellos también financian investigación y desarrollo orientado con implicancias de política pública.

Estas organizaciones suelen tener un presupuesto y un área que pide un trabajo sobre un determinado tema. Se puede dar a nivel individual o a nivel de grupos de trabajo en centros constituidos. ¿Cómo funciona esto?

Por ejemplo, supongamos que el CITRA consigue un proyecto de la OIT (Organización Internacional de Trabajo) para estudiar el comportamiento de los trabajadores sindicalizados en la Argentina respecto a alguna cuestión social, como la demanda de salud o la vivienda. En ese caso puede haber un convenio entre el centro de estudios de la Universidad y el organismo internacional a través del cual se canalicen los fondos. Distinto es que algunos investigadores tengan un convenio individual y aporten fondos dejando un “overhead”, o sea un margen a la Universidad y luego desarrollen la investigación en la propia universidad utilizando las instalaciones y facilidades de la Universidad.

¿Cómo funciona este departamento en otras Universidades?

En algunas es mucho más fuerte que en otras. Algunas también lo tienen descentralizado, sobre todo las universidades más grandes, que tienen Secretarías de Cooperación y Financiamiento o de Desarrollo Institucional o Relaciones Institucionales según sea el caso. Incluso algunas tienen incubadoras de empresas, como la Universidad de Cuyo. Otras no tienen un aparato específico, pero si mirás las universidades privadas comparables, no por historia, sino por estructura, cantidad de alumnos, etc., diría que sí, lo tienen. Se ve descentralizado por lo general, también cada investigador de cada centro busca fondos, pero generalmente tienen a alguien que los apoye.

Ahora, tener a alguien activo apoyando todas las áreas de la universidad incluso de proyectos culturales, hasta investigaciones curriculares y de enseñanza, no sé si hasta este momento hay muchas que lo tengan. Las públicas lo tienen más descentralizado o en todo caso unificado en una Secretaría; pero también muchas veces el funcionamiento va de abajo hacia arriba cuando los propios investigadores dicen por ejemplo, “mirá hay un llamado del BID para un proyecto X, presentémonos”.

¿Cómo imaginas que se va a desarrollar este proyecto en la UMET?

Creo que la UMET tiene un potencial gigantesco para esto y para continuar creciendo sobre los cimientos colocados durante estos últimos tres años. Tiene un potencial muy grande a través de la investigación que se encarna en el CITRA. Pero no sólo es esto, sino que hay proyectos culturales, de creación de carreras, de cooperación con otras entidades sociales y, por supuesto, el servir, serles útil a nuestras bases, a los gremios y sus trabajadores.

Creo que hay un potencial enorme para trabajar con el sector público, local y nacional, la clase política, las empresas, los bancos y también el sector internacional, en proyectos diversos y espero poner mi granito de arena para que junto con todo el equipo de las distintas áreas de la universidad, Yo estoy confiado y creo que hay un potencial muy grande para ir hacia adelante y seguir construyendo el proyecto de la universidad de los trabajadores y la investigación orientada y aplicada.

General, Novedades

Newsletter

Recibí todos los meses en tu mail las novedades y eventos de la Universidad.