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Cabecero

El director de nuestra biblioteca, Fernando López, premiado como el mejor bibliotecario del año

8 Septiembre, 2014

Hace un mes, la biblioteca de la UMET cumplió un año. Y, ahora, otra buena noticia: Fernando Ariel López, su director, fue premiado por ABGRA, la Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina, como el mejor bibliotecario del año. Aprovechando la ocasión, lo entrevistamos para conocer mejor su historia y para invitarlos a que sigan usando la biblioteca de la universidad como un lugar de estudio y encuentro.

– ¿Cómo fue la experiencia de armar una biblioteca universitaria desde cero?

-Me convocaron en abril del año pasado, contándome sobre el proyecto. Empecé profundizándome sobre las carreras y las materias y a pedir los programas pero, además, quise sumarle bastante literatura; es decir, que los estudiantes tengan a disposición el material obligatorio de su carrera, pero también acceso a la cultura a través de poesía y de novelas nacionales e internacionales.

– Todo un desafío…

– Sí, al principio era angustiante ver todos los estantes vacíos. Pero la verdad que fue una gran oportunidad, algo único en la vida, poder armar una biblioteca universitaria de cero, a tu gusto y forma. Es fundamental para poder construir una biblioteca, dinámica y viva, e inserta en la comunidad educativa, poder contar con un equipo profesional y humano a la altura de las circunstancias. Fui muy afortunado de poder contar con la colaboración, capacidad y creatividad de Emilia Coronado (en el turno mañana y tarde) y con Adriana Avanzini (en el turno tarde y noche). Ellas son los pilares de la Biblioteca UMET.

-¿Con cuánto material cuentan actualmente en la biblioteca?

– Contamos con alrededor de 2500 ejemplares, además de revistas y videos. También tenemos notebooks y tablets para prestar, para que los estudiantes puedan llevarlas al aula, tomar apuntes o reunirse con sus compañeros y hacer los trabajos prácticos aquí mismo. Queremos que elijan la biblioteca como lugar de encuentro, que se sientan cómodos, que sea el corazón de la UMET.

¿Se acercan los chicos?

-Sí, mucho. Estuvimos contabilizando y ya nos visitó un 86 por ciento del alumnado.

– Muy bien. Y a los que aún no se acercaron, ¿qué les dirías para que empiecen a hacerlo?

– Que vengan, que van a encontrar un espacio cálido para estudiar, material para sus carreras, gente para acompañarlos y ayudarlos. Y no sólo para prestarles libros: también los ayudamos en otros aspectos de la vida académica.

– ¿Por ejemplo?

– Los alumnos nuevos suelen hacer un curso de introducción a la vida universitaria. Desde la biblioteca, siempre tratamos de estar presentes en estas charlas y les damos a los ingresantes tips sobre cómo buscar información, tanto en la web como en las bibliotecas. Los usuarios de menos de 40 años suelen buscar siempre en Google. Nosotros no estamos en contra de eso, pero les damos pistas para hacerlo bien, para que encuentren información de calidad y que desarrollen criterios de búsqueda. Además, organizamos talleres de capacitación digital, les enseñamos, por ejemplo, a armar un PowerPoint.

– Para acortar un poco la brecha digital…

– Exacto, que es una triste realidad. Este cuatrimestre también vamos a lanzar talleres sobre cómo manejar tablets, porque no todo el mundo sabe cómo hacerlo.

– ABGRA te premió como el bibliotecario del año, ¿qué sentiste al enterarte?

– Fue muy lindo, es un mimo por parte de mis colegas. Y hoy me entregan el premio en la Biblioteca Nacional, todo un símbolo para nosotros: es como la Bombonera de los bibliotecarios.

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